Salmo 125:1 · MDS Temperley
NVI
"Los que confían en el Señor son como el monte de Sión, que jamás caerá y permanece para siempre. Como rodean los montes a Jerusalén, así rodea el Señor a su pueblo, desde ahora y para siempre."
NTV
"Los que confían en el Señor están seguros como el monte Sión; no serán vencidos sino que permanecerán para siempre. Así como las montañas rodean y protegen a Jerusalén, así el Señor rodea y protege a su pueblo, ahora y siempre."
— Salmo 125:1-2
Confiar en Dios significa entregarle el control de nuestra vida, aceptando que muchas veces Él hará las cosas de una manera completamente distinta a la que nosotros habíamos planeado.
No estamos viviendo tiempos donde las noticias mejoren.
Y tampoco creo que vayan a mejorar.
No es una premisa apocalíptica.
Es simplemente entender cómo funciona el mundo.
Las noticias viven de mostrar lo malo.
Te muestran el problema.
La crisis.
El conflicto.
La caída.
Intencionalmente lo malo.
Intencionalmente aumentado.
Las cosas buenas no las cuentan.
Pero la Biblia está llena de buenas noticias.
NVI
"Las tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; pero sobre ti amanecerá el Señor, y sobre ti será vista su gloria."
NTV
"La oscuridad cubre la tierra, y una densa penumbra cubre su gente; pero la gloria del Señor se levanta sobre ti y aparece sobre ti."
— Isaías 60:2
Las tinieblas son inevitables.
No las vamos a detener.
No vamos a evitar las malas noticias.
No vamos a evitar los momentos difíciles.
La pregunta nunca fue esa.
La pregunta es:
¿Dónde está puesta tu confianza?
Porque si tu seguridad está en un banco, un diagnóstico, una relación o una circunstancia, todo eso se puede mover.
Pero si tu seguridad está en Cristo, hay algo que permanece firme aunque todo lo demás cambie.
1. CONFIAR ES ENTREGAR EL CONTROL
¿Qué significa confiar?
Todos decimos que confiamos.
Pero confiar implica algo.
Confiar implica entregarle a otro una parte de tu vida.
Entregarle a otro el control.
Ahora te hago una pregunta.
¿Cuán dispuesto estás a hacer eso con Dios?
Nos gusta decir:
Señor, te entrego todo.
Hasta que Él empieza a llevarnos por un camino que no habíamos elegido.
El problema de la confianza
Muchas veces queremos confiar.
Pero seguir manejando.
Queremos que Dios nos acompañe en nuestro plan.
No que nos lleve al suyo.
Nuestro problema no es creer que Dios puede.
Nuestro problema es que queremos decirle cómo hacerlo.
Nos cuesta confiar.
Porque confiamos antes y nos fallaron.
Porque nos gusta controlar.
Y porque creemos que controlamos mucho más de lo que realmente controlamos.
NVI
"Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan."
NTV
"La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen."
— Salmo 24:1
Todo le pertenece a Dios.
Todo está en sus manos.
Y aun así nos cuesta rendir ese pequeño porcentaje que creemos manejar.
2. JOB: CUANDO DIOS TE LLEVA POR UN CAMINO QUE NO ELEGISTE
Un hombre justo que lo perdió todo
Job era justo.
Buscaba a Dios.
Honraba a Dios.
Y aun así lo perdió todo.
Los hijos.
Los bienes.
La salud.
La tranquilidad.
Todo.
Y entonces aparece la pregunta que cualquiera de nosotros haría.
Señor, ¿por qué?
Porque Job pensaba algo que también pensamos nosotros.
Si hago las cosas bien...
Si busco a Dios...
Si honro a Dios...
Entonces las cosas deberían salir de determinada manera.
Y de repente no salen así.
[ Job perdió sus hijos, su ganado, su respeto, su salud, hasta su mujer le dijo que maldiga a Dios y se muriera.
Entonces, en medio de su dolor aparecen los amigos de Job. Los amigos de Job vinieron a rodearlo.
Y uno pensaría que lo iban a apoyar, pero en vez de bancarlo le dijeron: "Algo habrás hecho. Vos te lo merecés." El típico envidioso que no te reconoce una. No tenían lo que tuvo Job y le daban con un caño. ]
Aparece Dios — pero no con lo que esperábamos
Job quiere respuestas.
Quiere entender.
Quiere una explicación.
Y Dios aparece.
Pero no le explica nada.
No le cuenta la conversación con Satanás.
No le muestra lo que pasó detrás de escena.
Le hace una pregunta.
NVI
"¿Dónde estabas cuando puse las bases de la tierra? ¡Dímelo, si de veras sabes tanto!"
NTV
"¿Dónde estabas tú cuando puse los cimientos de la tierra? Dímelo, si es que sabes."
— Job 38:4
Y después otra.
Y después otra.
Y después otra.
Dios no le está hablando de poder.
Le está hablando de perspectiva.
Hay planes más grandes de lo que Job puede comprender.
Hay cosas que Dios está haciendo que Job no alcanza a ver.
Y ahí se rompe la ilusión de control.
Porque otra vez aparece el mismo problema.
Nuestro problema no es creer que Dios puede.
Nuestro problema es que queremos decirle cómo hacerlo.
Naamán también tenía un plan
Naamán era general sirio.
El segundo después del rey.
Ganaba batallas.
Y le vino lepra.
Una esclava israelita le dice:
Andá a ver al profeta Eliseo. Él puede sanarte.
Va.
Y Eliseo ni sale.
Le manda al criado:
Bañate siete veces en el Jordán y vas a quedar limpio.
[ "Yo pensaba que iba a venir, poner la mano sobre mí, invocar a su Dios con algo espectacular..." El Jordán estaba sucio. Era humillante. No era lo que esperaba. ]
NVI
"¿Acaso no son mejores el Abaná y el Farfar, los ríos de Damasco, que todas las aguas de Israel? ¿Es que no podría bañarme en ellos y quedar limpio?"
NTV
"¿No son los ríos de Damasco, el Abaná y el Farfar, mejores que cualquier río de Israel? ¿Por qué no podría bañarme en ellos y ser sanado?"
— 2 Reyes 5:12
Otra vez la misma lucha.
Nuestro problema no es creer que Dios puede.
Nuestro problema es que queremos decirle cómo hacerlo.
Pero obedeció.
Y fue sano.
3. LA CONFIANZA VERDADERA PRODUCE RENDICIÓN
Ahora mis ojos te ven
Después de todo el proceso, Job llega a una conclusión.
NVI
"De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos."
NTV
"Yo te había oído hablar de ti, pero ahora te he visto con mis propios ojos."
— Job 42:5
Y acá está el verdadero punto de transformación.
Job 38 rompe la ilusión de control.
Job 42:5 produce la rendición.
Antes conocía información acerca de Dios.
Ahora conoce a Dios.
Pensé que la tenía clara.
Pensé que entendía todo.
Pensé que sabía cómo tenían que ser las cosas.
Pero ahora mis ojos te ven.
Y es mucho más fácil confiar cuando conocés a quién le estás entregando tu vida.
Antes de la restauración: perdonar
Y antes de restaurarlo, Dios le pide algo más.
Perdonar.
Orar por los amigos que lo lastimaron.
Los mismos que lo acusaron.
Los mismos que le agregaron dolor a su dolor.
Esperábamos rayos del cielo.
Dios dijo:
Perdoná.
NVI
"Después de que Job hubo orado por sus amigos, el Señor lo hizo prosperar de nuevo y le dio el doble de lo que antes tenía."
NTV
"Cuando Job oró por sus amigos, el Señor restauró su bienestar. De hecho, el Señor le dio el doble de lo que tenía antes."
— Job 42:10
Cuando Job perdonó y oró por ellos, Dios actuó.
Porque la confianza siempre termina produciendo obediencia.
La restauración
Dios restauró.
Dios bendijo.
El doble de todo lo que perdió.
Su mujer de vuelta.
La misma. No la cambió por un modelo más joven.
Las hijas más bellas de la región.
Lo dice la Biblia.
Vivió 140 años.
Y disfrutó cuatro generaciones.
Solo porque en el momento más duro dijo:
Está bien.
Tenés razón.
E hizo lo que Dios le pedía.
Dios hizo mucho más de lo que Job podía ver mientras atravesaba el proceso.
Y ahí vuelve el Salmo 125.
Porque Job es justamente eso.
Una persona que atravesó circunstancias que no eligió.
Caminos que no entendió.
Momentos que jamás hubiera planeado.
Pero siguió confiando.
Por eso no cayó.
NVI
"Los que confían en el Señor son como el monte de Sión, que jamás caerá y permanece para siempre."
NTV
"Los que confían en el Señor están seguros como el monte Sión; no serán vencidos sino que permanecerán para siempre."
— Salmo 125:1
No porque entiendan todo.
No porque todo salga como esperaban.
No porque nunca atraviesen dificultades.
Sino porque decidieron entregarle el control a Dios.
Y aceptar que muchas veces Él hará las cosas de una manera completamente distinta a la que ellos habían imaginado.
Te van a venir a pegar.
Te van a dar por atrás.
Te van a clavar los puñales los que comían con vos.
Esto es parte de la vida.
Aunque no nos guste.
Pero si tenemos nuestra confianza en el Señor, todo después se transforma en bendición.
¿Qué es eso que hoy seguís intentando controlar?
¿Qué es eso que todavía te cuesta entregar?
¿Qué es eso que sigue teniendo más de tu confianza que Dios?
¿Será una relación?
¿Un anhelo de trabajo?
¿Un diagnóstico?
¿O quizás algo adentro que todavía no se cumplió?
Porque muchas veces vuelve a aparecer la misma lucha.
Nuestro problema no es creer que Dios puede.
Nuestro problema es que queremos decirle cómo hacerlo.
La edad no es excusa.
Tu circunstancia no es excusa.
Tu situación actual no es excusa.
Cuando Dios es lo primero, todo lo demás se acomoda.
Quizás el desafío de hoy no es entender más.
Quizás el desafío de hoy es rendir más.
DECLARACIÓN
Señor, hoy elijo confiar.
Aunque no entienda el camino.
Aunque no me guste la ruta.
Sé que vos tenés el control.
Pongo en tus manos lo que me cuesta soltar.
Ayúdame a aceptar tus planes.
Porque son mejores que los míos.
LA CONFIANZA COMIENZA DONDE TERMINA MI NECESIDAD DE CONTROLAR.
Amén.
Pastor Christian Schahab