Paso Al Frente

Escrito el 15/09/2026
Christian Schahab

Las afirmaciones que sostenemos en nuestra mente determinan los próximos pasos que  tenemos que dar. 

 

1. DIOS ESTÁ INTERESADO EN TODAS LAS ÁREAS DE  NUESTRA VIDA 

Desde hace mucho tiempo hay un versículo, un pasaje puntual, que marcó mucho un momento de  mi vida porque entendí y comprendí que Dios estaba interesado en todas las áreas de mi vida. 

A Dios no le importa solamente una parte de nuestra vida. Le importan todas las áreas. 

Por eso podemos pensar que con tener salud y trabajo estamos bien. Pero Dios quiere que tengamos  salud, trabajo, familia, que nos vaya bien, que podamos disfrutar y que podamos vivir en el gozo  que Él tiene para nosotros. 

Dios habló bien sobre nosotros. Y no solamente habló: sigue hablando bien sobre nosotros. Y eso nos lleva a Romanos capítulo 12. 

Romanos 12:1-3 NTV 

“Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha  hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo y la clase de sacrificio que a él le  agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo. No imiten las conductas ni las costumbres de este  mundo. Más bien, dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de  pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable  y perfecta.” 

 

El sacrificio vivo 

Pablo habla de presentarnos como sacrificio vivo. 

Y cuando pensamos en un sacrificio, pensamos en algo que se prepara. No era cualquier animal.  Había una selección, una preparación y recién después se presentaba delante de Dios. 

Hay una preparación. 

Y eso también tiene que ver con nuestras decisiones. 

Porque muchas veces queremos cambiar una conducta, pero no prestamos atención a lo que estamos  sosteniendo en nuestra mente. 

Pablo dice que no imitemos las conductas y costumbres de este mundo, sino que dejemos que Dios  transforme nuestra manera de pensar.

Hay una relación entre lo que pensamos y la manera en que vivimos. 

 

2. UNA DECISIÓN COMIENZA EN NUESTRA MENTE

Nuestra mente puede acostumbrarse a un camino 

Hay una imagen muy conocida de un elefante. 

Cuando es bebé lo atan con una cuerda a un palo que no llega a tener más de unos centímetros. No  puede alejarse y aprende a caminar alrededor de ese poste. 

Con el tiempo el elefante crece. Llega un momento en que tiene fuerza suficiente para romper el  tronco, incluso puede suceder que ya ni siquiera tenga la soga. 

Pero sigue caminando alrededor del mismo lugar. 

¿Por qué? 

Porque desde pequeño aprendió ese camino y siguió repitiendo esa conducta. Y a nosotros también nos puede pasar. 

Cuando enfrentamos un problema, lo primero que aparece en nuestra mente puede ser: “De esta no  salgo”. 

Cuando algo nos ataca, pensamos: “Esto me va a destruir”, “no voy a poder”, “no voy a conseguir  nada”. 

Y muchas veces creemos más en la mentira que la sociedad y el enemigo quieren decirnos que en la  verdad que Dios ya dijo sobre nosotros. 

Nuestra mente escuchó, se acostumbró y siguió repitiendo una y otra vez que no íbamos a poder  salir adelante, conquistar o cambiar. 

Y por eso seguimos con esa conducta. 

Las afirmaciones que sostenemos en nuestra mente determinan los próximos pasos que  tenemos que dar. 

Lo que nosotros sostenemos en nuestra mente determina cómo nos vamos a mover de ahora en más. 

 

Lo que pensamos termina orientando nuestras decisiones 

Por eso tenemos que prestar atención a lo que pensamos. 

Nuestra mente determina las acciones que vamos a realizar y, en base a esas acciones, nuestro  cerebro traza un camino que después va a buscar repetir. 

Hay cosas que hacemos tanto que terminan formando un camino. 

Por eso hay personas que se despiertan sin alarma. Se acostumbraron. El cuerpo y el cerebro ya  tienen incorporado ese horario.

Lo mismo puede pasar con las situaciones que enfrentamos. 

Si constantemente pensamos que no vamos a poder, nuestra conducta empieza a responder a ese  pensamiento. 

Y también puede suceder al revés: cuando sostenemos una conducta constantemente, esa conducta  alimenta el camino que después nuestra mente vuelve a recorrer. 

Por eso nuestras decisiones importan. 

 

3. LA ANSIEDAD TAMBIÉN PUEDE CONDICIONAR  NUESTRAS DECISIONES 

Pensar constantemente en el futuro 

Muchas veces la ansiedad es exceso de pensamiento hacia el futuro. 

La ansiedad me coloca en un lugar que todavía no se formó. 

Jesús dijo que cada día tiene su propio afán. 

Cuando nuestra mente se adelanta constantemente a lo que todavía no ocurrió, empezamos a tomar  decisiones desde algo que todavía no existe. 

Por eso necesitamos aprender a distinguir lo que está pasando hoy de aquello que nuestra mente está  imaginando que podría pasar mañana. 

 

La paz de Jesús 

Jesús dijo que Él nos iba a dar una paz diferente a la que da el mundo. 

La paz del mundo dura mientras todo está bien. 

La paz de Jesús se manifiesta aun cuando estamos atravesando lo peor. 

Problemas económicos, problemas en casa, dificultades, enfermedad, incertidumbre: la paz de Dios  sigue estando ahí. 

Porque nuestro futuro está asegurado en Él. 

 

4. DISCIPLINA: DECIDIR AUNQUE NO TENGAMOS  GANAS 

Pablo habla de presentar nuestro cuerpo como sacrificio vivo. 

Y eso también habla de preparación, de determinación. 

 

La disciplina no trata de ganas

Porque el día que vos te determines a hacer algo bueno, vas a tener muchos “no”. 

“Hace frío.”  

“Hace calor.”  

“Tengo hambre.”  

“Tengo sueño.”  

“No tengo ganas.” 

La disciplina no trata de ganas. 

La disciplina es un conjunto de conductas que te llevan a cumplir un objetivo, y las hacés pase lo  que pase. 

Podés ir al gimnasio un día, volver destruido al otro y aun así volver al tercero. Y con el tiempo eso empieza a formar algo. 

 

Jesús como ejemplo 

Lo mismo sucede espiritualmente. 

Jesús practicaba oración. Buscaba a Dios. Perdonaba. Sanaba. Todos los días. Sí, era Jesús. 

Pero Jesús vino a vivir y padecer como nosotros, como un ser humano, y a mostrarnos que si uno  busca a Dios, las cosas se pueden conquistar. 

Por eso Pablo no está hablando de algo teórico. 

Está hablando de una manera de vivir. 

De cambiar nuestros pensamientos, sostener una conducta y tomar decisiones aun cuando nuestra  alma nos diga que no. 

 

5. MISMAS CIRCUNSTANCIAS, DISTINTAS DECISIONES 

La historia de David y Goliat nos muestra esto. 

Israel tenía enfrente a Goliat. 

Durante cuarenta días el ejército escuchó lo mismo: Goliat salía, amenazaba y nadie se acercaba. Todos veían el mismo gigante. 

Pero apareció David. 

David también vio a Goliat. 

 

Una mente diferente 

La diferencia es que David tenía una mente diferente.

Mientras otros pensaban “no vamos a poder”, David preguntó quién era ese hombre para desafiar al  ejército del Dios viviente. 

Las afirmaciones que sostenemos en nuestra mente determinan los próximos pasos que  tenemos que dar. 

El problema estaba delante de todos. 

Pero la decisión no fue la misma para todos. 

 

6. HAY QUE DAR EL PRIMER PASO 

Cuando hablamos de decisiones, no alcanza con determinarse internamente. Hay que moverse. 

Hay que dar ese primer paso de fe. 

 

Pedro sobre las aguas 

Pedro caminó sobre las aguas porque dio el paso. 

Yo podría darlo, pero acá no hay agua. Me falta la fe de Pedro. No creo que flote por acá. Pero Pedro dio un primer paso. 

 

El primer paso hacia la conquista 

Todas las grandes conquistas primero se generan dando ese primer paso. 

Y en la Biblia tenemos muchos ejemplos de personas que tuvieron que dar ese primer paso para ver  la respuesta y la gloria de Dios. 

 

7. JOSUÉ Y CALEB 

Josué y Caleb fueron junto con otras diez personas a reconocer la tierra prometida. 

 

Vieron lo mismo que los demás 

Recorrieron la tierra que Dios había prometido. 

Vieron frutos gigantes, abundancia, cosas increíbles. 

Pero también vieron gigantes. 

Y claro que siempre va a haber gigantes en el medio. 

 

Una decisión diferente

Josué y Caleb dijeron: 

Es verdad, son gigantes. 

Es verdad, son muy grandes. 

Es verdad, dan miedo. 

Pero si Dios está con nosotros, vamos a avanzar. 

Eran dos contra diez. 

Lo negativo ganó aquella discusión. 

Pero esas dos personas sobrevivieron. 

Y cuarenta años después lideraron la conquista de la tierra prometida. 

 

La promesa y nuestro paso 

¿Por qué? 

Porque cuando vos y yo nos proponemos y nos determinamos a creer en lo que Dios dice y avanzar  en pos de lo que Dios promete, Dios se ocupa de cumplir. 

Acá nunca estuvo en juego la promesa de Dios. Está en juego nuestro paso. 

 

8. JESÚS YA DIO TODO POR NOSOTROS 

Y esto es importante porque nuestra determinación no significa que todo dependa de nosotros. 

 

Jesús dio todo por nosotros 

Jesús dio todo por nosotros. 

Nada de lo que hagamos puede justificar o pagar el precio que Él pagó por nosotros. Jesús no murió por alguno. 

Jesús murió por todos. 

 

Dar el paso de fe 

Él ya respondió. 

Por eso yo tengo que dar el paso de fe que tengo que dar. 

Si yo doy el paso de fe que tengo que dar, Él ya respondió.

 

9. ¿QUÉ HACEMOS CUANDO VIENE UN PENSAMIENTO  MALO? 

Identificar y cambiar 

Entonces, ¿qué hacemos cuando viene un pensamiento malo? 

Cuando lo identificamos, lo cambiamos. 

¿Cómo se cambia? 

Hablando. 

¿Qué hablamos? 

La Palabra de Dios. 

Filipenses 4:8 

Pensamos en todo lo verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello, todo lo  admirable. 

La Biblia es práctica. 

Si querés cambiar tu forma de pensar, hablá de cosas buenas. 

¿Y dónde encontramos esas cosas buenas? 

En la Palabra de Dios. 

Vos sos escogido. 

Vos sos especial tesoro. 

Dios te hizo sacerdote, te hizo rey, te hizo reina. 

Dios te hizo su hijo. 

Y si Dios te hizo su hijo, ¿cómo va a permitir que algo te pueda faltar? 

 

Hay personas que hoy saben que tienen que avanzar, pero les está costando. Personas que dicen: 

“Creo que es para mí, pero me cuesta.” 

“Quiero dar ese paso, pero me está costando.” 

Hoy Dios nos está llamando a avanzar.

El enemigo puede presentarse grande. 

Puede parecer difícil. 

Puede decirnos que es imposible. 

La mentira, la ansiedad, el temor y las circunstancias que vivimos pueden querer frenarnos.

Pero hoy decidimos poner nuestra fe y nuestra esperanza en Aquel que ya pagó todo por nosotros.

Acá nunca estuvo en juego la promesa de Dios. Está en juego nuestro paso. 

 

ORACIÓN FINAL 

Padre, en el nombre de Jesús, gracias por esta noche, por tu Palabra y por todo lo que hablaste a  nuestras vidas. 

Ayudanos a avanzar, a creer y a conquistar. 

Que haya un renuevo en nuestra mente, un renuevo en nuestros corazones y un renuevo en nuestra  vida. 

Que no solo venga la palabra de fe, sino también el impulso y el empuje del Espíritu Santo para  poder dar ese paso y conquistar aquello que hasta ahora no habíamos podido conquistar. 

Ponemos nuestra fe y nuestra esperanza en aquel que ya pagó todo por nosotros. En el nombre de Jesús. 

Amén. 

 

ORACIÓN DE SALVACIÓN 

Señor Jesús, gracias por tu Palabra. 

Gracias por saber que me amás. 

Creo y confieso que sos el Señor y quiero que seas mi Señor y mi Salvador. Entrá en mi corazón. 

Anotá mi nombre en el libro de la vida y no me dejes más. 

Amén. 

 

Pastor Christian Schahab