En Movimiento

Escrito el 28/09/2026
Christian Schahab

Un llamado a decidirse por Jesús 

 

La semilla de mostaza 

Esto es una semilla de mostaza, tenela presente por favor 

 



Pablo: decidirse a avanzar 

'Varios días después, llegó de Judea un hombre llamado Ágabo, quien también tenía el don de  profecía. Se acercó, tomó el cinturón de Pablo y se ató los pies y las manos. Luego dijo: «El  Espíritu Santo declara: “De esta forma será atado el dueño de este cinturón por los líderes judíos en  Jerusalén y entregado a los gentiles”». '  Hechos de los Apóstoles 21:10-11 NTV 

 

Pablo estaba volviendo de su tercer viaje misionero, iba hacia Jerusalén y llevaba una ofrenda para  ayudar a los pobres de Jerusalén. 

Durante ese camino de vuelta un profeta aparece, toma el cinturón de Pablo y procede a atarse los  pies y las manos. 

El profeta se llamaba Agabo y abiertamente dice que el Espíritu Santo estaba avisando que eso le  iba a pasar al dueño del cinturón. 

En los mensajes anteriores hicimos un recorrido a través de la vida de Pablo, desde su conversión  hasta su viaje hacia Roma. 

Acompañamos a Pablo a ver nacer muchas iglesias, a predicarle a miles de personas. A levantar  discípulos, líderes, pastores, ancianos, personas encargadas de iglesias que debían continuar la  predicación del evangelio y llevar el mensaje de Jesús hasta lo último de la tierra. 

Pablo es el ejemplo de lo que suele pasar cuando alguien decide moverse por obedecer al llamado  de Jesús. 

 

La decisión de Pablo 

Esta es la reacción que tuvieron sus compañeros cuando escucharon al profeta. 

'Cuando lo oímos, tanto nosotros como los creyentes del lugar le suplicamos a Pablo que no fuera a  Jerusalén. Pero él dijo: «¿Por qué todo este llanto? ¡Me parten el corazón! Yo estoy dispuesto no solo a ser encarcelado en Jerusalén, sino incluso a morir por el Señor Jesús». Al ver que era  imposible convencerlo, nos dimos por vencidos y dijimos: «Que se haga la voluntad del Señor». '  Hechos de los Apóstoles 21:12-14 NTV 

Pablo sabía lo que le esperaba. De hecho, hasta los creyentes le dijeron que no fuera. Sin embargo,  Pablo ya había decidido que nada lo podría frenar de lo que había decidido hacer. 

 

Pablo se mantuvo en movimiento 

En todas las travesías que le tocó enfrentar, Pablo tuvo adversarios a los cuales vencer, se  levantaron personas de su pueblo, personas de otros pueblos, personas que solo querían estorbar. 

Sufrió enfermedades, persecuciones, naufragio, hambre, estuvo a punto de morir varias veces. Sin  embargo, él no dejó de llevar el mensaje de Jesús a todos lados. 

El enemigo nunca dejó de intentar detener el propósito de Dios para Pablo, pero él se mantuvo  firme, obedeciendo y siendo guiado hacia la meta. 

Nosotros también hemos experimentado oposición, seguramente no nos ha tocado al mismo nivel  que Pablo, pero sí hemos enfrentado situaciones que amenazan nuestra fe. Situaciones que quieren  detenernos. 

 

El movimiento es una decisión 

Uno puede decidir si se mueve o no.  

Ahora, No moverse hacia lo que Dios te está pidiendo es peor que morir sin haber intentado hacer  lo que se nos encomendo.  

Muchas veces Dios nos pide entregar sueños, anhelos, planes, relaciones, situaciones. Y nosotros  nos rehusamos a entregarlas porque tememos “perder” eso que tenemos 

Permitime decirte esto. No entregar lo que Dios te está pidiendo que entregues es la pérdida más  grande que podés experimentar. 

“Sembrando algo que va a dar mucho fruto.” 

Porque cuando entregás lo que Dios te pide, estás “sembrando algo que va a dar mucho fruto”. Pero  cuando no lo entregás, estás decidiendo una muerte segura. 

Pablo entendió que mejor que “salvar su vida” era invertirla en pos de Jesús.

 

La semilla tiene que morir 

La semilla en un estante puede ser hermosa y hasta te puede quedar maravillosa como adorno. Ahora, la semilla hermosa como adorno no cumple ninguna función. 

Los demás la miran y ven que es muy linda, y puede que llame mucho la atención, pero esa semilla  ahí está muerta. 

Porque para una semilla, no cumplir su misión es lo mismo que morir. 

Entonces a nuestros ojos se ve hermosa y cumple un gran propósito, ejemplificar, mostrar, pero no  llega a cumplir con su propósito original, el cual es morir en la tierra. 

Es decir, ser sembrada, mojarse, ensuciarse con tierra, soportar frío, empezar a romperse, perder su  belleza física, generar un crecimiento que la deforma, tener mal olor, crecer más pero también  empezar a desaparecer hasta llegar el momento en que no quede nada de esa hermosa apariencia  que tenía, y que se confunda completamente con la tierra que la rodea.



La semilla comienza una nueva vida 

Pero eso redunda en una nueva vida. Porque deja de ser semilla y crece como plantas. 

Primeros brotes pequeños y débiles. Inclemencias del clima la azotan. Aves y animales pueden  llegar a comerse o hasta dañar sus brotes. 

Pero sigue creciendo y se endurece hasta formar el tallo principal del arbusto, planta o árbol que  luego va a surgir. 

 

Jesús: obediencia aun en el sufrimiento 

Aunque era Hijo de Dios, Jesús aprendió obediencia por las cosas que sufrió.

Hebreos 5:8 NTV 

Jesús aprendió a obedecer a través del sufrimiento y vio justicia y victoria. 

 

No preservar el estado actual 

Si dejás todo como está, no va a pasar nada. Vas a conservar tu belleza, los logros que hasta ahora  obtuviste, las cosas que conquistaste. Vas a preservar tu estado actual, pero eso es lo mismo que la  muerte. 

Pero ya arriesgué, ya lo intenté, no sale, no se puede, me lastimé, me dolió y no quiero que me pase  otra vez.

 

Jesús en medio del proceso 

Pero Jesús creció aun en medio de su sufrimiento. 

Esto no es una ponderación del dolor o el sufrimiento. No buscamos preservar el estado de angustia. 

La idea central es que entendamos que solo cuando abrazamos al Jesús en medio de nuestro  sufrimiento y pedimos que no nos suelte, es que podemos continuar con nuestro crecimiento porque  las aves del cielo necesitan de la sombra que vos vas a generar. 

Es decir, que hay muchas personas que necesitan de tu crecimiento. 

Parábola de la semilla de mostaza. 

En otras palabras, Dios está permitiendo muchas de las cosas que pasás, porque quiere hacerte  crecer. Y crece tan alto que todos aquellos que te rodean puedan encontrar refugio en tus ramas. 

 

La semilla da fruto y se convierte en árbol 



Decidirse por Jesús 

Decidirnos a dar todo por Jesús, porque Él da recompensa segura. 

 

Pastor Christian Schahab.