📖 “El camino de los justos es como la primera luz del amanecer, que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo su esplendor.”
Proverbios 4:18 (NTV)
1. UNA PALABRA PARA LA FAMILIA: CONQUISTA
Como familia de Temperley recibimos una palabra para este año: Conquista.
Y no es una palabra solo para un equipo pastoral, no es solo para los que están hace años. Es para todos los que son parte de esta casa. Y si viniste por primera vez, también es para vos. Porque cuando Dios suelta una palabra sobre una familia espiritual, no excluye: incluye.
Ahora bien, si vamos a hablar de conquista, tenemos que entender algo fundamental: la conquista no empieza cuando todo está resuelto. Empieza cuando entendemos quiénes somos y cómo caminamos.
Por eso vamos a la base.
2. ¿QUIÉNES SON LOS JUSTOS?
Proverbios dice: “El camino de los justos…”
Y enseguida aparece la pregunta: ¿quiénes son los justos?
Porque solemos pensar que “justo” es sinónimo de perfecto. Y como sabemos que perfectos no somos, nos escondemos detrás de eso. Pero la Biblia enseña otra cosa.
Somos justos no por lo que hicimos, sino por lo que Jesús hizo.
Cuando creemos en Cristo, cuando nos arrepentimos y lo recibimos, ocurre algo inmediato: somos justificados. Somos declarados justos delante de Dios por la obra de Jesús en la cruz.
Eso no depende de nuestro desempeño. Depende de su gracia.
Y acá es donde muchos se confunden.
No es que no hacemos nada. Pero nada de lo que hacemos puede pagar el precio de nuestra justificación. Eso ya fue pagado. Y cuando lo entendemos, empezamos a vivir de otra manera.
3. SANTIDAD INMEDIATA Y SANTIDAD PROGRESIVA
Cuando recibimos a Cristo suceden dos cosas.
Primero, una santificación inmediata. Dios nos limpia, nos perdona, nos aparta para Él. La palabra santidad significa “apartado”. Desde ese momento pertenecemos a Dios.
Pero también comienza una santificación progresiva.
Es decir: aunque fuimos declarados justos en un instante, nuestro carácter empieza un proceso de transformación diaria. No dejamos de tener luchas automáticamente. No dejamos de fallar de un día para el otro.
Estamos en proceso.
Somos pecadores redimidos que están siendo transformados.
Y eso es clave para entender el versículo.
Porque el camino del justo no es perfecto desde el primer paso. Es progresivo.
4. EL CAMINO ES COMO EL AMANECER
“El camino de los justos es como la primera luz del amanecer…”
El amanecer no aparece de golpe. No es un reflector que se enciende de repente. Empieza pequeño. Leve. Apenas una línea en el horizonte.
Pero esa pequeña luz tiene algo poderoso: no retrocede. Solo avanza.
Así es el camino del justo.
Tal vez hoy no ves todo iluminado.
Tal vez hay áreas oscuras.
Tal vez la conquista todavía no se manifestó como esperabas.
Pero si estás caminando como justo, estás amaneciendo.
El camino no se ilumina de entrada. Es paso a paso.
Y mientras avanzás, la luz crece.
Mientras obedecés, la luz crece.
Mientras perseverás, la luz crece.
Hasta que un día el esplendor es evidente.
5. LA BATALLA POR LA IDENTIDAD
En este proceso hay algo que el enemigo ataca constantemente: tu identidad. Porque si logra que dudes de quién sos, logra que frenes tu camino.
Muchos han sentido en este tiempo ataques en la mente: desánimo, pensamientos repetitivos, inseguridad, sensación de insuficiencia. La voz interna diciendo: “no vas a poder”, “no es para vos”, “vas a volver atrás”.
El enemigo no necesita ser creativo. Le alcanza con ser insistente.
Pero cuando recordás que sos justo por Jesús, algo cambia. Porque el justo no camina por sensación, camina por convicción.
No depende de cómo se siente hoy. Depende de lo que Dios ya declaró sobre él. Y si sos justo, tu camino no va hacia la destrucción. Va hacia el esplendor.
6. LO QUE RIEGAS, CRECE
Ahora bien, en este proceso hay una responsabilidad personal.
Lo que riegues es lo que va a crecer.
Si alimentás tu mente con voces que transmiten temor, crítica constante, derrota, eso va a producir fruto. Y muchas veces esas voces no gritan. Hablan suave. Hasta parecen espirituales.
Pero no todo lo que suena espiritual edifica.
Hay conversaciones que parecen razonables, pero te dejan más desanimado que fortalecido. Y eso revela qué tipo de semilla se está sembrando.
Si regás condenación, cosechás parálisis.
Si regás fe, cosechás perseverancia.
En un año de conquista no podemos permitir que crezca la planta equivocada.
7. DIOS NO HABLA PARA CONDENAR
Hay algo que debemos tener claro: Dios no habla para condenarte.
Cuando Dios corrige, siempre abre una salida. Cuando advierte, es para redimir. Su mensaje siempre termina en esperanza para el que escucha.
Dios no disfruta el sufrimiento de sus hijos. Se goza cuando permanecen firmes y avanzan en fe.
Y si Él prometió que el camino del justo va en aumento, entonces aunque hoy estés en una etapa tenue, el final es esplendor.
8. HACIA EL AMANECER DE CONQUISTA
Tal vez la economía está difícil.
Tal vez el contexto es incierto.
Tal vez las circunstancias no acompañan.
Pero tu camino no depende de la circunstancia. Depende de la promesa.
Y la promesa dice que la luz va a crecer.
No estás definido por la noche que estás atravesando, sino por el amanecer hacia el que estás caminando.
La conquista no es un salto mágico. Es un avance progresivo. Es luz creciendo en medio de la oscuridad.
Y si sos justo por Jesús, entonces tu historia no termina en tinieblas.
Termina en esplendor.
Pastor Christian Schahab
