Confianza ciega, Caminando como sin ver

Escrito el 15/03/2026
Christian Schahab

📖 Juan 4:46–54 (NVI) 

 

🎯 La confianza ciega es creerle a Jesús al punto de dejar de vivir desesperado, aunque todavía no  hayas visto el milagro. 

 

🧩 CUANDO OÍR SE VUELVE  SUFICIENTE 

Este relato comienza con un hombre que había oído acerca de Jesús. 

 

No lo conocía.  

No había visto un milagro. 

 

Pero oyó lo que Jesús podía hacer…  

y tomó una decisión: 

 

“Si lo que dicen de Él es verdad, entonces Él puede hacerlo en mi casa.” 

 

Porque hay una diferencia muy grande entre: 

oír lo que Dios hace  

y creer que lo puede hacer en tu vida 

 

💬 “Oyó lo que Jesús hacía… pero algo cambió cuando decidió creer que también lo podía hacer por  él.” 

 

Y en ese momento nace una convicción: 

💬 “No lo veo… pero lo creo.” 

 

📖 Juan 4:46 (NVI)  

“Volvió Jesús a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario  real cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.”

 

1. LA DESESPERACIÓN LO EMPUJA… PERO NO LO  SOSTIENE 

Este hombre tenía un hijo a punto de morir. 

 

Era un funcionario real.  

Un hombre de poder.  

Alguien acostumbrado a mandar. 

 

Pero en ese momento entendió algo que todos entendemos: 

el poder no puede salvar lo que amamos. 

 

Jesús estaba en Caná.  

Él en Capernaum. 

 

30 kilómetros.  

8 horas caminando. 

Con un hijo muriéndose. 

 

📖 Juan 4:47 (NVI)  

“Cuando este hombre se enteró de que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo y le  suplicaba que fuera a sanar a su hijo, que se estaba muriendo.” 

La desesperación lo empujó a caminar… 

 

💬 “La desesperación lo hizo caminar… pero no lo podía sostener.” 

 

Hay momentos donde uno tiene que decidir: 

si se queda paralizado por el problema  

o si sale a buscar a Jesús. 

 

💬 “Muchos escuchan de Jesús… pero solo lo buscan cuando ya no les queda otra.” 

 

2. JESÚS ROMPE SU FORMA DE CREER 

Cuando llega, le pide: 

“Vení conmigo.” 

Su fe era real… pero limitada. 

Creía que Jesús podía sanar,  

pero creía que tenía que estar presente. 

En su mente:

Jesús presente → milagro 

 

📖 Juan 4:48–50 (NVI)  

“—Si ustedes no ven señales milagrosas y prodigios —les dijo Jesús—, nunca creerán.  —Señor —rogó el funcionario—, baja antes de que mi hijo muera.  

 

—Vete —le contestó Jesús—, que tu hijo vive.” 

Pero Jesús rompe ese esquema. 

No va. 

Le da una palabra. 

Y acá está el quiebre: 

 

💬 “Él quería una presencia… pero Jesús le dio una palabra.”  

“¿Querés que Dios haga lo que vos querés… o querés el milagro?” 

Jesús lo estaba llevando a otro nivel: 

de una fe que necesita ver…  

a una fe que confía en su palabra 

📖 Juan 4:50 (NVI)  

“El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.” 

 

💬 “No vio nada… pero creyó todo.”  

“Se fue sin evidencia… pero con una palabra.” 

Y en ese punto algo cambia internamente: 

 

💬 “Tengo una palabra… y eso me alcanza.” 

 

3. CONFIANZA CIEGA ES SOLTAR Y DESCANSAR 

Acá aparece uno de los detalles más fuertes del relato. 

El hombre no volvió corriendo. 

No salió desesperado a comprobar el milagro. 

Descansó.  

Durmió.  

Volvió al día siguiente. 

📖 Juan 4:51 (NVI)  

“Cuando ya iba de regreso, sus siervos salieron a recibirlo con la noticia de que su hijo estaba vivo.”

Eso revela algo profundo: 

creyó de verdad. 

 

💬 “No volvió corriendo… volvió caminando.”  

“La fe no lo hizo acelerar… lo hizo descansar.” 

 

👉 Y esto confronta directo: 

“Si todavía estás desesperado… todavía no terminaste de creer.” 

Cuando uno cree de verdad, deja de vivir corriendo. 

Porque cuando realmente creés: 

 

💬 “Si Él ya lo dijo… yo ya descanso.” 

 

4. LA PALABRA ES MÁS FUERTE QUE LA DISTANCIA 

Mientras él iba, sus siervos salen a recibirlo. 

Ni siquiera llegó a la casa. 

Ellos vienen con la noticia: 

“Tu hijo vive.” 

📖 Juan 4:52 (NVI)  

“—¿Desde qué hora comenzó a mejorar? —preguntó él.  

—Ayer a la una de la tarde se le quitó la fiebre —le contestaron.” 

Exactamente el momento en que Jesús habló. 

📖 Juan 4:53 (NVI)  

“El padre se dio cuenta entonces de que ese había sido el momento en que Jesús le dijo: ‘Tu hijo  vive’.” 

No cuando llegó.  

No cuando lo vio. 

Cuando Jesús habló. 

 

💬 “Mientras él caminaba… Dios ya había hecho el milagro.”  

“Una palabra atravesó 30 kilómetros y cambió una vida.”  

“Cuando Jesús habla, la distancia no limita su poder.” 

Y esto establece una verdad clara:

💬 “No necesito pruebas… necesito confiar.” 

 

5. LA CONFIANZA CIEGA TRANSFORMA MÁS QUE TU  NECESIDAD 

El milagro no terminó en el hijo. 

Terminó en toda la casa. 

📖 Juan 4:53 (NVI)  

“Y creyó él con toda su familia.” 

La fe empezó en una crisis personal…  

pero terminó tocando una familia entera. 

 

💬 “La fe empezó en uno… pero alcanzó a todos.”  

“Cuando uno cree de verdad, no se queda en uno solo.” 

 

🔥 LA VERDADERA CONFIANZA 

📖 Juan 4:54 (NVI)  

“Esta fue la segunda señal que hizo Jesús, después de que volvió de Judea a Galilea.” Este hombre pasó por tres etapas: 

Oyó  

Caminó  

Creyó 

Y cuando llegó la confirmación… 

descubrió que el milagro ya había ocurrido. 

Porque la fe no funciona así: 

ver → creer 

Funciona así: 

creer → y después ver 

Y esto es confianza ciega: 

 

💬 “No lo veo… pero lo creo.” 

“Tengo una palabra… y eso me alcanza.”  “Si Él ya lo dijo… yo ya descanso.”  “No necesito pruebas… necesito confiar.” 

 

🚀 “Confianza ciega no es no ver…  es caminar como si ya pasó,  

porque cuando Jesús habla…  

no hay nada que lo pueda detener."

Pastor Christian Schahab