đź“– 2 Timoteo 1:5-7 (MSG)
“Ese preciado recuerdo desencadena otro: tu fe sincera, ¡y quĂ© fe tan rica es, transmitida de tu abuela Loida a tu madre Eunice, y ahora a ti! Y el don especial del ministerio que recibiste cuando te impuse las manos y orĂ©, ¡mantenlo encendido! Dios no quiere que seamos tĂmidos con sus dones, sino audaces, amorosos y sensatos.”
Estamos viviendo en una época donde todo se quiere llevar al terreno de la relatividad.
Lo bueno… depende.
Lo malo… depende.
Robar está mal… pero “depende”.
Hacer trampa… depende.
Y cuando todo depende…
terminamos negociando convicciones.
Y esto no es cultural nada más… es espiritual.
Porque el objetivo es que empieces a negociar lo que Dios ya definiĂł.
Porque hay cosas que no cambian.
El amor de Dios no cambia.
No se adapta.
No se negocia.
Jesús no vino a opinar sobre ese amor…
vino a demostrarlo.
Pero el enemigo no viene a negarte esto de frente.
SerĂa muy obvio.
Él trabaja de otra manera.
Trabaja de a poco.
Lo estamos viendo hoy.
Estos retos que circulan en redes.
No empiezan con algo grave.
Empiezan con algo simple.
Algo que parece inofensivo.
Después otro paso.
Después otro.
Y sin darte cuenta…
ya no estás evaluando… estás siguiendo.
Porque en ese proceso:
• ganaron tu atención
• ganaron tu participación
• y finalmente… tu confianza
Y cuando una voz gana tu confianza…
dejás de cuestionarla.
💥 El enemigo no te destruye de golpe… te entrena de a poco.
Y hace lo mismo con tu vida.
No empieza con algo extremo.
Empieza con pensamientos como:
“no es tan grave”
Total es un pecadito… una mentira blanca… nadie se entera.
“no pasa nada”
Todos lo hacen… es normal… no soy el único.
“igual Dios entiende”
No necesito congregarme… no necesito escuchar a mi pastor… Dios me habla directo a mĂ.
Y sĂ… es verdad, Dios primero te habla a vos.
Ahà es donde tenés que apuntar siempre.
Pero si Dios puso un pastor para acompañarte…
escúchalo. Para algo Él lo puso.
“después lo arreglo”
más adelante me ordeno… ahora no es el momento.
“puedo manejarlo”
yo sé hasta dónde llegar… no se me va a ir de las manos.
Y paso a paso…
te mueve.
No de golpe.
Gradualmente.
Hasta que un dĂa…
terminás justificando lo que antes te incomodaba…
y negociando lo que antes era firme.
Nunca caés de repente… primero empezás a ceder de a poco.
Tu mente cree… y después vive en base a eso.
Y cuando una mentira se instala…
empieza a dirigir tu vida.
Por eso Pablo le dice a Timoteo:
đź“– 2 Timoteo 1:6 (MSG)
“¡mantenlo encendido!”
No le dice: “recibà algo nuevo”.
Le dice:
“lo que ya tenés… no lo dejes apagar.”
Porque esto es real:
Lo que Dios puso en vos…
no desaparece.
Pero sĂ se puede apagar.
No porque deje de existir…
sino porque dejás de activarlo.
El enemigo no puede quitarte lo que Dios te dio.
Pero sĂ puede hacer que no lo uses.
“Eso no es real.”
Fue emociĂłn.
Fue un momento.
👉🏻 Te quiere desconectar del origen.
“No es para vos.”
Otros sĂ.
Vos no.
👉🏻 Te quiere paralizar.
“¿Y si no es de Dios?”
👉🏻 Te quiere llenar de miedo.
đź“– 2 Timoteo 1:7 (NTV)
“Pues Dios no nos ha dado un espĂritu de temor y timidez, sino de poder, amor y autodisciplina.”
Dios ya sabĂa cĂłmo iba a ser el ataque.
Y antes del ataque…
ya te dio la respuesta.
💥 El problema no es lo que recibiste… es si lo estás sosteniendo.
Hay cosas que no son negociables.
El amor de Dios…
no es negociable.
Lo que Él puso en vos…
no es negociable.
Hoy no es un dĂa para dudar.
Es un dĂa para definir.
Porque el enemigo va a seguir hablando.
Pero vos decidĂs
si escuchás…
o si te afirmás.
🔥 No es negociable.
🔥 No lo apagues.
🔥 Avivalo.
Pr. Christian Schahab.
